Hoy en día, es bien conocida la importancia de las repoblaciones forestales como una estrategia clave en la lucha contra el cambio climático. La capacidad de los bosques para capturar y almacenar CO₂ los convierte en aliados fundamentales para reducir la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Sin embargo, la plantación de árboles por sí sola no es suficiente; sin una gestión forestal adecuada, muchos de estos bosques pueden acabar degradándose, con la consiguiente pérdida de biodiversidad, aumento del riesgo de incendios y reducción de su capacidad de absorción de CO₂.

Los expertos en selvicultura coinciden en que una buena gestión de los bosques no solo garantiza su estabilidad a lo largo del tiempo, sino que además mejora el estado de la masa forestal. Esto se traduce en un incremento de su biomasa y en una mayor capacidad de captura de CO₂, tanto en la madera como en la acumulación potencial en los suelos. La correcta aplicación de tratamientos forestales, como la poda, optimiza el crecimiento de los árboles, reduce la competencia entre ejemplares y refuerza la salud general del ecosistema.

En SERFOSA, somos especialistas en la gestión de montes adehesados, con un enfoque particular en las dehesas de Castilla y León, especialmente en Salamanca y Zamora. A lo largo de nuestros años de trabajo en la mejora del arbolado, hemos observado un fenómeno claro: tras las podas, los árboles reaccionan aumentando su biomasa y, en consecuencia, su capacidad de fijación de CO₂. Esta constatación empírica refuerza la idea de que una adecuada gestión del monte no solo beneficia al árbol individualmente, sino que mejora la funcionalidad de todo el ecosistema.

Conscientes de este potencial, en SERFOSA queremos ser pioneros en la demostración de que la gestión de los montes adehesados mediante podas y otras prácticas selvícolas no solo mejora el estado de la masa forestal, sino que también incrementa la captura de CO₂ en comparación con bosques no gestionados. Por ello, estamos llevando a cabo estudios que nos permitirán cuantificar con datos sólidos esta hipótesis.

Nuestro objetivo es que, cuando el MITECO incluya los planes de gestión forestal en los proyectos de absorción de CO₂ en los próximos años, nuestros proyectos de poda de encinas en Salamanca y Zamora puedan formar parte de estas iniciativas. De esta manera, no solo contribuiremos a la mitigación del cambio climático, sino que también impulsaremos el desarrollo rural, generando empleo en las zonas rurales y fijando población en el territorio.

Los beneficios de una gestión forestal sostenible van más allá de la captura de carbono. La mejora del estado de los montes también favorece la biodiversidad, previene incendios forestales al reducir la carga de combustible y refuerza la resiliencia del ecosistema frente a las amenazas climáticas.

En SERFOSA, seguimos apostando por la innovación en la gestión forestal sostenible, convencidos de que el equilibrio entre la conservación y el aprovechamiento responsable es la clave para un futuro más verde y sostenible.