La compensación de emisiones permite a las organizaciones neutralizar total o parcialmente su huella de carbono mediante la financiación de proyectos que reducen o capturan CO₂ de la atmósfera.
Este paso es esencial para aquellas emisiones residuales que no pueden eliminarse a través de mejoras tecnológicas o cambios operativos.
Antes de compensar, es imprescindible haber calculado previamente la huella de carbono de la entidad.
En España, la compensación se realiza principalmente a través de la adquisición de créditos de carbono procedentes de proyectos de absorción certificados y avalados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).
Aquellas organizaciones que completen este proceso y registren su operación en el Registro de Huella de Carbono pueden obtener el sello oficial “Compenso”, como reconocimiento a su compromiso con la sostenibilidad.